sábado, 9 de agosto de 2008

LLAITUL, "Levantamos la CAM con puros lonkos. Y fueron masas de hombres, mujeres y niños, que pelearon contra el sistema."

Fuente.http://www.kilapan.entodaspartes.net/
Héctor Llaitul viene saliendo de la cárcel, donde estuvo acusado de ser el líder militar de la Coordinadora Arauco-Malleco, el grupo mapuche que en los últimos diez años ha calentado los campos de La Araucania. El niega ser un terrorista, pero si reconoce ser un weichafe, un guerrero del siglo XXI que quiere la independencia mapuche respecto del estado chileno y que pasó por el Frente Patriotico Manuel Rodriguez (FPMR) junto a los comandantes Ramiro y Chele, los líderes frentistas que planearon el asesinato del senador Jaime Guzmán y que querían hacer una guerrilla en la zona mapuche. En esta entrevista, no explica tanto lo que pasó como lo que va a pasar en el sur. Esta pelea no es solo de quemas de camiones y bosques.

El viernes pasado la Corte de Apelaciones de Temuco rechazó la idea de hacerle un nuevo juicio a Héctor Llaitul acusado por la Fiscalía de ser jefe militar de la Coordinadora Arauco-Malleco. En el juicio que le hicieron, el principal testigo en su contra acusó a la policía de torturarlo. Y aunque no ocurrió nada con esa denuncia, los tres jueces del tribunal absolvieron a Llaitul. Sin embargo, los fiscales ya preparan un nuevo recurso ante la Corte Suprema para encarcelar al líder mapuche. La razón es simple: Llaitul es uno de los fundadores y acaso de los rostros más conocidos de la CAM. Él expresa bien la rígida filosofía de la organización, montada durante años en los campos del sur.

- Ustedes hablan de un militante ideal al que describen sin vicios, ni "disvalores" de la sociedad winka. ¿No hay algo de taliban en eso?
No sé si hacer esa analogía. Hay un peñi al que le decimos Taliban pero porque se llama Iván... Creo que es la urgencia de entregar este mensaje a la juventud mapuche. Vengo hace poco reuniéndome con estudiantes del Hogar Mapuche en Temuco. Ellos me hablan de 120 hermanos que la mayoría viene de comunidades. Y me dicen que hay un problema serio de relajo con ellos. Y eso es triste. Relajo en el sentido que no tienen la disciplina de la gente del campo.

- ¿La gente del campo no se relaja? ¿No toma?
Ese es el problema. Hay alcoholismo, pero la gente del campo trabaja. La diferencia es que vas a la ciudad y dejas de trabajar un poco.

- Ustedes tienen un rollo con la gente de la ciudad. Que además va con el mundo intelectual mapuche.
Nosotros decimos que el ámbito urbano no es la mejor escuela para construir la resistencia o el militante necesario para la lucha mapuche.

- Tomemos un ejemplo: Matías Catrileo.
Si, Matías Catrileo es la expresión de lo que debiera ser el militante mapuche consciente, inteligente y de buenos valores. Recoge sus orígenes, viene al sur, se acerca a proyectos por aquí y por allá y conoce a la CAM y la asume como suya. Discute, aprende, profundiza, porque es un tipo muy agudo. A mí me visitó en la cárcel para conversar, discutir. Él deja ese mundo occidental y parte a las comunidades pero no a buscar ese apego romántico, sino a involucrarse en un proyecto político de lucha.

- Matías abandona el mundo de los intelectuales, de los mapuches
universitarios...
Si, incluso tiene familiares en ese mundo elitista, pero ve que es improductivo o que va para otro lado. Es un mundo necesario, pero debiera estar mas interrelacionado con la lucha mapuche y no solo desde el ámbito universitario o de las ONG. Debe estar más con las comunidades y el conflicto.

- ¿Pero ese no es un desprecio al mundo intelectual?
No. Tiempo atrás también me cautivó eso del mundo intelectual. Estudié en la universidad y ahí se da mucho eso de elaborar y firmar documentos. Pero si reducimos todo a que el intelectual está en un lado y el trabajo en terreno en otro, no vamos a avanzar nunca. Es necesario involucrarse directamente en el mundo pobre. El intelectual tiene que estar en la cotidianeidad. En el campo uno tiene que defecar en pozo negro, lavarse en un arroyo, no hay talco para los pies, red para los celulares ni pal notebook, ni posibilidad de leer, duermes con pulgas. Cosas duras. Y trabajar.

- Y esa tiene que ser la escuela del militante, según tú.
Claro. Y si tienes la fuerza suficiente, puedes leer y discutir. Eso no está negado.

- Ése es el hombre nuevo mapuche.
Nosotros hablamos de Weichafe más que de hombre nuevo. El weichafe es un hombre amplio que tiene que tener variadas facetas.

- ¿Qué es?
Un guerrero. Es la aparición, el retorno de los guerreros. Tiempo atrás cuando fue la ocupación definitiva del mundo mapuche en 1880 y tanto, se aniquilaron muchas machis. Y algunas hablaron del retorno de los weichafe. En algún tiempo van a volver los guerreros, dijeron. Nosotros recogimos esa tradición y la colocamos en el resurgimiento de la lucha mapuche.

- Alguna vez dijeron que algunas machis soñaron el 99’ con esta pelea, planteándola como la última guerra mapuche. ¿Es cierto?
Claro. Y hay algunas machis que dijeron que los weichafes ya están escogidos. Ya es lo que es, no más. Y será necesario construir sobre eso.

- El weichafe también tiene una tradición espiritual, ¿no?
Lo que pasa es que a medida que te compenetras, vas teniendo un mayor ascendiente. Y si tu compromiso es real, tienes que prepararte como un buen militante y un buen combatiente. Hoy es muy difícil pelear por la causa mapuche porque la CAM está bastante sola, no tenemos el patrocinio de nadie ni la simpatía de muchos, incluso de la izquierda, por ser muy autonomistas. Hay gente del PC que no quiere hablar con nosotros, nos niegan, no nos meten en diarios. Hay grupos bolivarianos que tampoco simpatizan con nosotros, porque no queremos partir confundidos con ellos. No queremos ser instrumentalizados.

- ¿Cuántos weichafe hay?
Verdaderos, pocos. Porque es involucrarse totalmente. Tú, tu familia, tu comunidad.. Él tiene que salir, asumir clandestinidad, cárcel, muerte, todo. Y debe ver qué sirve para la lucha. No sólo debe ser bueno para la resistencia, tirando piedras, pegando palos o pegando un tiro. Tiene que saber trabajar. El hacha, madereo, los animales, la agricultura, la relación con los otros.

CONTROL TERRITORIAL
- Ustedes hablan de control territorial. ¿Qué es eso?

Por ejemplo, que en una disputa con un latifundista, que él se tenga que retirar a la buena o a la mala y nosotros nos hagamos cargo. Tenemos órganos de resistencia que permiten el control territorial. Si vamos a recuperar diez metros de tierra, o una hectárea o mil, tenemos que ver qué hacer con ese espacio, si pasearnos, hacer nguillatun, observarlo, si producirlo, vivir.

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