miércoles, 7 de enero de 2009

"Para defender la madre Tierra es necesaria la fuerza espiritual"

Fuente.Mapuexpress
Foto.Rayen Kvyeh, poeta mapuche.
“Yo creo que no se puede defender la mapu ñuke, la madre tierra, si no se tiene el conocimiento de los espíritus, de los Gen”, señala la poeta y cultora mapuche Rayen Kvyeh. “Para tener fuerza para defender la madre tierra es necesario también tener la fuerza espiritual. Solamente la comunicación y la invocación, el cuidado, la protección de los Gen, es lo que a nosotros nos permite seguir luchando”, agrega.
WAJMAPU / Rayen Kvyeh es una poetisa, con varias publicaciones y reconocimientos internacionales, quien ha manifestado siempre su solidaridad y compromiso frente a la lucha social del Pueblo Mapuche. En ese sentido, frente a la amenaza de diversos proyectos de industrias extractivas que enfrentan diversas comunidades y el sentido espiritual del Pueblo Mapuche, Rayen compartió con Mapuexpress su visión al respecto.
“Yo creo que no se puede defender la mapu ñuke, la madre tierra, si no se tiene el conocimiento de los espíritus, de los Gen. De los Gen de agua, de los espíritus de la montaña, el espíritu del cóndor, el espíritu del puma, el espíritu de los ríos, el espíritu de los lagos, la comunicación con los antepasados, la comunicación espiritual con güne chen. Y yo creo que el pueblo mapuche, pide todavía hoy día y tiene la fuerza para defender su territorio porque nosotros tenemos esa espiritualidad, y para tener fuerza para defender la madre tierra es necesario también tener la fuerza espiritual. Solamente la comunicación y la invocación, el cuidado, la protección de los Gen, es lo que a nosotros nos permite seguir luchando”.
“Yo creo que solamente si uno tiene amor puede luchar, uno no puede luchar sin amor, porque tu tienes a tus padres, quieres a tu madre, a tus hijos, tus nietos, quieres a la lamgen, a el lamgen que esta a tu lado, porque el lamgen que yo tengo a mi lado es mi hermano, y la lamgen que tengo a mi lado es mi hermana. Entonces a mi de muy niña me enseñaron a respetar las tradiciones a quererlas, y a practicar día a día la comunicación con güne chen y la comunicación con los espíritus. Yo cada día que me levanto doy las gracias al padre sol, a la abuela luna, doy las gracias a la wenu mapu, doy las gracias a güne chen, doy las gracias a la mapu ñuke, doy las gracias a mi padre, doy las gracias a mi madre, por ese día mas de vida que tengo, y eso es lo que me ha permitido a mi tener todavía la fuerza de seguir luchando”, señala la poeta.
Sobre la necesaria unidad y reconocimientos entre luchadores sociales, Rayen nos manifiesta: “Yo no creo en los líderes que son dogmáticos, no creo. Yo no creo que exista una lucha si no tiene la fuerza del amor. Porque cuando a nosotros nos falta amor, por la hermana, por el hermano caemos en las divisiones caemos en los rencores y no somos capaces de reconocer al hermano o a la hermana que esta luchando igual que nosotros, en la cordillera, en el mar, en el valle, y solamente eso es lo que nos permite seguir vivos”.
Rayen aprovechó de señalar sobre este nuevo ciclo que se está viviendo para el fortalecimiento en la defensa y liberación de la madre tierra y nos dice: “Creo que el nuevo ciclo empieza en junio, el nuevo ciclo de la madre tierra, entonces yo creo lo que nosotros podemos invocar es una nueva comunicación entre los seres humanos, y una comunicación directa con los seres de la tierra. Porque mapuche es gente de la tierra, pero para el mapuche gente de la tierra es el árbol, la montaña, el mar, el río, eso es che, es gente para nosotros. Entonces, lo que me parece muy bien el invocar la comunicación entre los seres humanos y los seres de la madre tierra, y los espíritus de la tierra”.
Sobre las formas de comunicación con la naturaleza, con lo espiritual, nos dice: “Yo creo que nosotros primero tenemos que comunicarnos en nuestra propia tierra, en la mapu ñuke y la wenu mapu. Y pedirle la fuerza a los ancestros, porque los ancestros están, por ejemplo están los ancestros viviendo arriba en la cumbre de los volcanes, los pillan. Aquí hay tanto volcán y nosotros nos olvidamos de nuestros ancestros, nos olvidamos de nuestras costumbres y por eso ellos se enojan a veces para hacernos recordarlos... Creo que si nosotros somos capaces en toda la tierra nuestra, en cada lugar, en cada valle, en cada montaña, en cada ríos, en cada lago, en cada mar, de juntarnos en una gran ceremonia ancestral, que no se como se irá a dar, vamos también a renovar la fuerza de los antiguos guerreros en nosotros mismos”